Hoy tenemos un crackme realizado en Visual C++ 6. Es el típico serial asociado a un nombre.
El algoritmo
Localizamos con Olly la rutina de comprobación del serial y empezamos a analizar. Vemos una serie de Calls que lo único que hacen es comprobar el tamaño de nuestro nombre y serial y si es <5 dígitos nos tira afuera.
Una vez pasada la traba anterior procede con un bucle para el nombre y otro para el serial. Yo he metido deurus y 123456. El bucle del nombre hace xor al los dígitos ascii con un valor incremental a partir de 1. Reconvierte el valor resultante en su caracter correspondiente y lo almacena.
Si te interesa el mundo del hacking, ya sea como aficionado o como profesional, seguramente querrás estar al día de las últimas novedades, técnicas y herramientas que se utilizan en este campo. Para ello, una buena opción es suscribirte a alguna de las revistas sobre hacking que existen en el mercado. Estas publicaciones te ofrecen información de calidad, actualizada y veraz sobre todo lo relacionado con la seguridad informática, el pentesting, el hacking ético y otros temas de interés. En este artículo te presentamos cinco revistas sobre hacking que deberías leer si quieres ampliar tus conocimientos y habilidades en este ámbito.
Es una de las revistas más populares y reconocidas sobre hacking. Se publica desde el año 2005 y cuenta con una amplia comunidad de lectores y colaboradores. Su contenido abarca desde los aspectos más básicos hasta los más avanzados del hacking, con artículos, tutoriales, entrevistas, casos de estudio y reseñas de herramientas. Además, tiene ediciones especiales dedicadas a temas específicos como el hacking web, el hacking móvil, el malware o el IoT. Puedes acceder a su versión digital o impresa desde su página web.
Es una revista electrónica sobre hacking que se publica desde el año 1985. Tiene una periodicidad irregular y se distribuye de forma gratuita a través de Internet. Sus contenidos son principalmente artículos técnicos sobre hacking, seguridad informática, programación, etc. También incluye algunos textos de ficción y humor relacionados con el hacking. Es una revista muy apreciada por la comunidad hacker por su calidad y originalidad.
2600: The Hacker Quarterly es una revista legendaria entre los hackers, ya que se publica desde 1984 y ha sido testigo de la evolución de este movimiento a lo largo de las décadas. Su nombre hace referencia a la frecuencia de 2600 Hz que se usaba para hackear las líneas telefónicas en los años 60 y 70. En sus páginas encontrarás artículos sobre hacking, seguridad informática, cultura hacker, activismo digital y mucho más.
Revista especializada en pentesting o pruebas de penetración, una de las ramas más importantes del hacking ético. Su contenido está dirigido tanto a principiantes como a expertos en esta materia, con artículos prácticos, teóricos y metodológicos sobre cómo realizar pentests eficaces y profesionales. También incluye entrevistas a destacados pentesters, reseñas de herramientas y reportajes sobre proyectos y eventos relevantes. Puedes descargar su versión digital desde su página web o comprar su versión impresa.
Es una revista para los entusiastas del hacking creativo, es decir, aquellos que usan la tecnología para crear proyectos innovadores y divertidos. En sus páginas encontrarás ideas, tutoriales, consejos y reseñas sobre temas como la electrónica, la robótica, el hardware libre, el software libre, el internet de las cosas, la impresión 3D y mucho más..
La esperada cuarta entrega de La Jungla de Cristal se metió de lleno en el mundo de los Hackers. Cuando la vi en su época he de reconocer que el detalle que explicaremos a continuación me pasó desapercibido.
Hablemos de mineralismo.. digo de IPs privadas
Digamos que a día de hoy, quien más y quien menos, sabe lo que es una IP y para que sirve. Si no lo sabes, digamos resumidamente que es un número que nos identifica dentro de una red. En el protocolo IPv4 son 4 grupos de números entre 0 y 255. Como todo protocolo que se precie, tiene ciertos rangos de direcciones reservados para redes privadas y el resto digamos que son públicas. El rango de direcciones privadas para IPv4 es el siguiente:
De 10.0.0.0 a 10.255.255.255
172.16.0.0 a 172.31.255.255
192.168.0.0 a 192.168.255.255
169.254.0.0 a 169.254.255.255
BTM
Como hemos hablado en otras ocasiones, en el cine se exagera todo lo relacionado con el mundo tecnológico y en especial el mundo «Hacking«, y es normal encontrarnos elaborados entornos gráficos que quedan muy bien pero que no existen en el mundo real.
En la Jungla 4.0 usaron IPs privadas como públicas sin ton ni son y perdón si me repito pero, ¿nadie contrata consultores?, es decir, vas a realizar una película sobre hackers y ¿no contratas a alguien que tenga unos conocimientos mínimos?, pues al parecer es mucho pedir, las imágenes hablan por si solas.
En la imagen superior se puede ver como están conectados al sistema de ventilación del NDA. Podría pasar si estuvieran físicamente en las instalaciones del NDA y se conectaran desde un equipo de allí, pero al hacerlo de forma remota crean un enorme gazapo.
Esto es una pequeña muestra de lo que muestra la película. También hay escenas en las que se usan IPs públicas correctamente pero en general cometen el error de forma recurrente.
AVISO: Debido a que este reto está en activo no publicaré a donde pertenece.
En este reto stego nos proporcionan un archivo MP3 y nos dan una pequeña pista con el título.
Inicialmente lo pasé con GoldWave y me fijé en el la parte de control en el SPECtrogram y en el SPECtrum, pero no conseguí ver nada. A punto de rendirme di con un programa online llamado SPEK, que me dio la respuesta al instante.
SPECtrum mostrado por Spek
Se puede apreciar una palabra que escrita en Inglés nos da la solución al reto.
Hoy analizamos Copycat, un thriller psicológico de 1995 que, como muchas películas de la época, no pudo resistirse a incorporar elementos tecnológicos que, vistos desde una perspectiva actual, nos sacan una sonrisa. Vamos a desmontar algunos gazapos tecnológicos y curiosidades relacionadas con los sistemas informáticos que aparecen en la película.
El escritorio de tres pantallas: ¿el futuro en 1995?
La protagonista, la Dra. Helen Hudson (Sigourney Weaver), trabaja en un escritorio con tres pantallas, algo futurista para la época. En 1995, esto no era tan común como hoy en día. Para lograrlo, probablemente necesitaría tres ordenadores conectados de forma independiente, ya que los sistemas operativos y hardware de la época no solían soportar múltiples monitores en una sola máquina. Esto plantea preguntas interesantes sobre la logística de su set-up: ¿Cómo sincronizaba su trabajo entre tres PCs?
Un detalle curioso es que, en algunas tomas, se distingue la marca Compaq en los equipos. Compaq era una de las compañías líderes en la fabricación de ordenadores personales durante los 90 y conocida por sus soluciones de alta calidad. Este dato refuerza la idea de que el set-up de Helen estaba diseñado para representar lo último en tecnología de la época, aunque hoy resulte un tanto rudimentario. La elección de Compaq no es casual: en ese momento, era sinónimo de equipos potentes, usados tanto en oficinas como en entornos domésticos avanzados.
Internet y la magia de los módems
En una escena, Helen navega por internet con lo que suponemos es un módem de 28.8 kbps (o como mucho, un flamante 33.6 kbps, tecnología de vanguardia allá por 1995). Hasta ahí, vale. Sin embargo, la fluidez de su conexión sorprende: carga archivos, recibe correos y no se queda esperando con una pantalla de “Conectando…”. Pero lo mejor llega cuando, estando conectada, ¡suena el teléfono! En la realidad, esto cortaría la conexión o comunicaría, a menos que tuviera dos líneas telefónicas (algo raro en domicilios particulares de la época) o algún dispositivo milagroso que no conocemos.
¿Qué sistema operativo usa?
Aunque no se distingue claramente el sistema operativo, vemos una interfaz gráfica con ventanas y una consola de comandos. Esto podría ser un guiño a Windows 3.1 o Windows 3.11, ya maduro en esa época aunque la interfaz no termina de encajar. Sin embargo, también podría ser una mezcla ficticia para hacer que el entorno luciera “tecnológico” sin comprometerse demasiado con la realidad. Detalle curioso: en los 90, las películas solían personalizar las interfaces para no tener problemas legales.
El email como el epicentro de la tecnología
En los 90, el email era el rey. En las películas, los escritorios siempre tenían un gran icono de correo (a menudo animado, porque lo cool siempre parpadeaba). En Copycat, Helen recibe un correo con un archivo AVI de unos 30 segundos, lo cual plantea otra duda técnica: ¿Cuánto espacio ocupaba ese archivo en 1995?
Un AVI de 30 segundos probablemente tendría una resolución baja (320×240 píxeles o menos) y una tasa de compresión eficiente para la época, pero aun así podría pesar entre 2 y 5 MB, dependiendo de la calidad del audio y vídeo. Eso hubiera supuesto una odisea por email, ya que los servidores de la época limitaban los adjuntos a unos pocos cientos de KB. ¿Quizás el villano usó un protocolo privado para saltarse las restricciones?
Tomorrow.AVI
Tras recibir un inquietante archivo AVI, la protagonista llama a la policía, lo que desencadena una conversación cargada de decisiones tecnológicas cuestionables:
«¿Cómo le han enviado esto?» / «Consiguiendo su dirección de internet»: El archivo es descrito como enviado a través de «su dirección de internet», un término extraño para la época en la que lo habitual habría sido referirse al correo electrónico. Esto refleja un intento de sonar sofisticado sin usar los términos correctos.
«¿No podríamos localizarlo?»: La respuesta de los policías es que no pueden rastrear el origen del archivo «a no ser que esté conectado». Sin embargo, incluso en 1995, las cabeceras de los emails contenían suficiente información para rastrear el servidor de origen, aunque la práctica era más rudimentaria que en la actualidad. Ignorar esto parece una licencia creativa del guion o un concepto equivocado de localizar asociándolo quizá a las llamadas telefónicas.
«Es demasiado grande para pasarlo a disco»: Aquí surge el principal obstáculo: el archivo AVI es considerado «demasiado grande» para transferirlo a un disquete de 3,5 pulgadas (con una capacidad máxima de 1,44 MB). Aunque esto tiene sentido desde una perspectiva técnica, resulta extraño que fuera posible enviarlo por email en primer lugar, dado que los servidores de correo de la época tenían limitaciones más estrictas que un disquete. Esto sugiere una inconsistencia en la lógica tecnológica de la escena.
«Lo pasaremos a vídeo»: Ante la imposibilidad de transferirlo a un disquete, la solución propuesta es convertir el archivo a un formato reproducible en un dispositivo analógico (probablemente una cinta VHS) para transportarlo físicamente. Aunque esta decisión es plausible dentro de las limitaciones tecnológicas de la época, omite soluciones más digitales, como volver a enviarlo por email (¿acaso la policía no tenía correo electrónico?). Además, surge la pregunta de por qué no se recurre a los forenses técnicos de la policía (o del FBI) para analizar el disco duro, quienes, curiosamente, no aparecen en ningún momento de la película.
«Oh, Dios. ¿Cómo sabes todas estas cosas?» / «Malgasté mi juventud en los salones de videojuegos»: Esta frase añade un toque humorístico, pero no tiene relación alguna con las habilidades necesarias para resolver el problema en cuestión. Más bien, refuerza la desconexión entre los diálogos y las acciones tecnológicas presentadas.
Conclusión
Copycat (1995) es un buen ejemplo de cómo el cine de los 90 abordaba la tecnología con una mezcla de admiración y confusión. Desde la exageración de tener tres monitores en el escritorio de Helen hasta la torpe gestión del archivo Tomorrow.AVI, la película refleja tanto las limitaciones tecnológicas de la época como las libertades creativas de los guionistas.
En el caso del archivo AVI, los personajes deciden que no se puede gestionar digitalmente y optan por convertirlo a vídeo analógico, ignorando soluciones más simples como volver a enviarlo por correo electrónico (suponiendo que fuera posible). Este detalle, combinado con la ausencia aparente de personal técnico en la policía, subraya una desconexión entre la narrativa y las capacidades reales de la tecnología, incluso para 1995.
Aunque estos detalles pueden parecer cómicos 30 años después, forman parte del encanto de un cine que imaginaba el futuro sin comprender del todo su presente. Más que errores, son un recordatorio de cómo la tecnología ha evolucionado y de cómo nuestra percepción de ella también lo ha hecho.
Os comparto un reto stego que me gustó cuando lo hice hace unos años. En realidad se tarda pocos minutos en resolverlo pero depende de tus recursos es posible que se te atragante.
Procesando a la víctima
Cuando te has enfrentado a unos cuantos retos stego lo normal es que tengas un arsenal de herramientas por las que vas a pasar a la víctima. En mi caso cuando se trata de imágenes, mi fondo de armario está formado por steganabara y stegsolve. Si con esas dos herramientas no lo veo claro ya empiezo a mirar en sus entrañas y en este caso es justo lo que hace falta, mirar en su interior.
La víctima
imagen original del reto
Estamos ante una imagen GIF de 6,36KB (6513 bytes) cuya resolución es 236×42. Debido a la extensión tenderemos a analizar los frames por si se trata de una animación. Una vez desestimada la animación entran en juego steganabara, stegsolve y demás familia. Si todo lo anterior falla abro el archivo con un editor hexadecimal y lo reviso manualmente por si hay algo que me llama la atención.
Bytes
Explorando el interior del archivo enseguida encontramos algo que llama la atención, una sucesión de bytes con espacios intercalados.
Tras copiar los bytes lo primero es eliminar los espacios y empezar a jugar con ellos. Una de las cosas que podemos hacer es convertir los bytes a ascii y voilá, nos encontramos con lo que parece otro archivo GIF.
Copiamos los bytes con la ayuda de nuestro editor hexadecimal favorito, guardamos el archivo como GIF y reto superado.
Los retos de criptografía pueden ser muy variados como he dicho anteriormente. El secreto suele estar en saber a que te enfrentas y posteriormente construir una herramienta para descifrarlo o usar una ya existente (la mayoría de los casos).
Una web con la que suelo resolver la mayoría de retos es dcode.fr. Si os fijáis en el enlace, la lista de categorías asciende a 48 y disponéis de unos 800 algoritmos para rebanaros los sesos.
A continuación veamos unos cuantos retos que podéis encontrar por la red. Cabe destacar que normalmente el título del reto dice mucho del algoritmo.
Solución: Aquí nuestro primer impulso es utilizar fuerza bruta a MD5, pero cuando nos damos contra la pared el siguiente candidato es LAN Manager. Aquí la opción que más os guste, Cain, John The Ripper, etc.
Con John The Ripper tenemos que preparar un archivo de texto del estilo: deurus.info:1011:4C240DDAB17D1796AAD3B435B51404EE:4C240DDAB17D1796AAD3B435B51404EE:::
Solución: Para la primera parte la conversión es directa. Para la segunda, la dificultad reside en darse cuenta que hay que separar en grupos de cinco y decodificar por separado.
Conversiones, cifra clásica, hash, simétricos, asimétricos, combinaciones de varios algoritmos y un largo etcetera. Como veis los hay para todos los gustos, ten en cuenta que aquí os muestro una pequeñísima parte de lo que os encontrareis en las webs de retos, pero para despertar la curiosidad es suficiente.