AVISO: Debido a que este reto está en activo no publicaré a donde pertenece.
Ya sabéis que los retos stego son muy variopintos. El otro día me encontré con uno que parecía que iba a ser complejo pero en realidad era bastante sencillo.
Tras varias pruebas complejas infructuosas, se me ocurrió descomponer por canales y efectivamente ese era el camino. Para ello yo utilicé la herramienta StegSolve de mi querido Caesum, pero podéis resolverlo incluso online con Pinetools.
Warning: This challenge is still active and therefore should not be resolved using this information. Aviso: Este reto sigue en activo y por lo tanto no se debería resolver utilizando esta información.
Realistic Challenge 1: Your friend tried to purchase some software off a company. But after he paid they decided to increase it’s price by a large amount. They are now refusing to send it him. Get them back by getting their most expensive software a lot cheaper than they intended you to.
Lo que nos dice el enunciado del reto a groso modo es que debemos cambiar el precio del software antes de comprarlo.
Firebug
Para resolver este reto basta con tener instalado el complemento para Firefox «Firebug«. Abrimos la web y echamos un vistazo con Firebug
Vemos un parámetro oculto que se llama «amount» y que tiene un valor de 100$. Basta con cambiarlo a 00,01$ y ya tenemos resuelto el reto.
En una entrada anterior sobre cómo Expediente X abordó la tecnología de vanguardia, comenté que dedicaría un espacio a esos tres personajes tan peculiares y entrañables que, desde el segundo plano, se ganaron un hueco en el corazón de los seguidores de la serie: los Pistoleros Solitarios. Pues bien, ha llegado el momento.
Estos tres tipos —John Fitzgerald Byers, Melvin Frohike y Richard “Ringo” Langly— no necesitaban armas ni placas del FBI. Su poder estaba en los teclados, los cables enredados y los monitores de tubo que parpadeaban en un sótano lleno de conspiraciones y café frío. Eran los outsiders de Expediente X, tres hackers con alma de periodistas que luchaban por algo tan simple y tan enorme como la verdad.
Su primera aparición fue en E.B.E. (temporada 1), casi como un alivio cómico: tres frikis que ayudaban a Mulder a rastrear información sobre ovnis. Pero pronto quedó claro que había algo especial en ellos. No solo eran fuente de datos, sino conciencia crítica en un mundo plagado de mentiras digitales y gobiernos con demasiados secretos. Con el tiempo se convirtieron en aliados imprescindibles de Mulder y Scully, y también en el reflejo más humano de lo que significa ser hacker: curiosos, testarudos, torpes a veces, pero con un sentido moral inquebrantable.
Byers era el idealista, el que aún creía en la decencia y en las instituciones (al menos en teoría). Frohike, el cínico veterano con corazón de oro, siempre dispuesto a arriesgarse por una buena causa… o por impresionar a Scully. Y Langly, el genio rebelde que parecía vivir en permanente conversación con su módem de 56 k. Juntos formaban un trío excéntrico, pero perfectamente equilibrado.
Mientras Mulder y Scully perseguían abducciones y virus extraterrestres, los pistoleros combatían en otra trinchera: la digital. Hackeaban redes gubernamentales, interceptaban comunicaciones cifradas y desmantelaban cortafuegos que, en los noventa, parecían pura ciencia ficción. Lo suyo no era la acción física, sino la resistencia informativa. Y aunque muchas veces eran el chiste del capítulo, también representaban algo muy real: la gente corriente que lucha contra el poder desde el conocimiento.
Su lema no declarado podría haber sido el clásico “la información quiere ser libre”, y en eso se mantuvieron firmes hasta el final. Si había que elegir entre la seguridad o la verdad, ellos siempre elegían la verdad, aunque les costara caro.
Langly como conciencia digital en un servidor. Debate sobre IA y trascendencia del código.
Morir por la verdad
El final de los pistoleros fue tan inesperado como heroico. En el episodio “Jump the Shark” de la novena temporada, descubren un complot bioterrorista que amenaza con liberar un virus mortal. No hay tiempo para avisar a nadie, ni margen para escapar. Así que, fieles a su estilo, deciden sacrificarse para salvar a otros. Sellan el laboratorio desde dentro, sabiendo que no volverán a salir.
Lo reconozco, este desenlace mi cogió completamente por sorpresa. No hay épica de Hollywood, ni música grandilocuente. Solo tres hombres anónimos haciendo lo correcto. Mueren juntos, sin reconocimiento, sin medallas, pero con la serenidad de quienes saben que su causa era justa. Y en ese silencio final, Expediente X nos recordó algo que las grandes historias suelen olvidar: que los verdaderos héroes a veces no llevan traje ni pistola, solo convicción.
Años después, Mulder vuelve a verlos —o cree verlos— en The Truth. Ya no están en este mundo, pero siguen a su lado, como fantasmas digitales de la conciencia hacker. Es un homenaje discreto a quienes siempre pelearon desde las sombras por liberar la verdad.
Para cerrar el círculo, Langly reaparece de forma inesperada en la temporada 11, dentro del episodio This. Su mente, o más bien su copia digital, sobrevive atrapada en un servidor, reclamando ser liberada. Es el epílogo perfecto: el hacker que muere físicamente, pero cuya conciencia sigue inmortal. Una vez más me volvió a sorprender Chris Carter con este homenaje.
Me gusta pensar que los pistoleros solitarios representaban algo más que tres hackers secundarios en una serie de los noventa. Fueron el reflejo de una época en la que creíamos que la tecnología podía liberar al ser humano, antes de que las redes sociales y la hiperconectividad lo diluyeran todo. Byers, Frohike y Langly no luchaban por fama ni por dinero: luchaban por entender el sistema para exponerlo, por esa curiosidad genuina que hoy apenas sobrevive entre líneas de código y algoritmos opacos. Quizá por eso seguimos recordándolos y mola tanto volver a ver los capítulos. Porque, de algún modo, todos los que amamos el conocimiento libre llevamos dentro un pequeño pistolero solitario, buscando la verdad entre los bits.
Esta vez se trata de un crackme realizado en VC++ 5.0/6.0 y en sus entrañas utiliza RSA-24. En este caso la peculiaridad es que el nombre no interviene en la generación del serial siendo un resultado único.
Resumen RSA
Parámetros
p = Primer número primo
q = Segundo número primo
e = Exponente público que cumpla MCD(e,(p-1)*(q-1))==1
n = Módulo público siendo n=p*q
d = Exponente privado que cumpla d=e^(-1) mod ((p-1)*(q-1))
De este modo e y n son la parte pública de la clave y d y n la parte privada. Los número primos p y q se utilizan solo para generar los parámetros y de ahí en adelante se pueden desechar.
Funciones de Cifrado/Descifrado
cifrado = descifrado ^ e mod n
descifrado = cifrado ^ d mod n
OllyDbg
Nuestro primer vistazo con OllyDbg nos muestra cuatro números de los que podemos hacernos una idea de que 9901 es un buen candidato a ser el exponente público (e) y 12790891 el módulo n ya que casualmente es un número de 24 bits. Los otros dos números de momento no nos dicen nada.
Referencias de texto
A continuación de los números tenemos la rutina de comprobación en la que comprueba que nuestro serial tenga 14 dígitos y lo divide en dos partes de 7 dígitos. Interesante ya que los otros dos números que aparecían en las referencias de texto tienen 7 dígitos cada uno.
A continuación hace una serie de operaciones matemáticas para finalmente comparar el resultado con 8483678 y con 5666933. Lo que está haciendo es cifrar con nuestro serial en dos partes para comprobar que tenemos el número descifrado. Veamos un ejemplo con el serial 12345678901234.
descifrado ^ e mod n = cifrado
x1 = 1234567 y x2 = 8901234
1º parte del serial
x1 ^ 9901 mod 12790891 != 8483678
2º parte del serial
x2 ^ 9901 mod 12790891 != 5666933
Obviamente el resultado de las operaciones anteriores no da ese resultado y el Crackme nos tira fuera de modo que no nos queda más que atacar a RSA para obtener los primos p y q y el módulo privado d. De este modo podremos obtener los números buenos.
Los primos p y q se obtienen factorizando (botón Factor N) y una vez que tenemos p y q hallamos d (botón Calc. D). Todo esto es coser y cantar con la ayuda de la herramienta RSA-Tool 2. El exponente público e se introduce en hexadecimal.
Obteniendo p, q y d
Una vez que tenemos d hallamos el serial de forma sencilla con la herramienta Big Integer Calculator.
cifrado ^ d mod n = descifrado
1º parte del serial
8483678 ^ 10961333 mod 12790891 = 7167622
2º parte del serial
5666933 ^ 10961333 mod 12790891 = 3196885
SERIAL = 71676223196885