Con The Ring inauguro una nueva sección llamada Blooper Tech Movie (BTM), algo así como pifias o tomas falsas tecnológicas en películas. Aunque no os lo creáis, los creadores del séptimo arte y sus asesores son humanos, y como tal se rigen por la ley del mínimo esfuerzo. En este BTM vamos a ver como una simple escena nos puede arruinar la excelente atmósfera de intriga que hasta ese momento se respiraba.
BTM
Transcurridos 70 minutos de película vemos que la protagonista está en una redacción buscando información sobre la maldita cinta de vídeo en un PC.
Hasta aquí todo correcto, pero instantes después vemos que realiza una búsqueda sobre «Moesko Islands» y cuando se abre el plano y podemos ver la barra de direcciones, en realidad vemos un archivo local situado en «C:\WIN98\Desktop\search.com\2_moesko_island_pt2.html«. A continuación la secuencia, se pueden ver los enlaces «locales» en el segundo 13 y 17.
Teniendo en cuenta que la película data del año 2002, me parece increíble que los productores no se lo curraran un poco más y registraran un dominio como «jdoesearch.com» y simularan que se realizan las búsquedas ONline y no OFFline como se están haciendo en realidad.
Quizá no tenían pensado mostrar la parte superior del navegador o simplemente pensaron que nadie se fijaría pero el caso es que para cualquiera que haya navegado por Internet más de 2 veces, si se fija en la barra de direcciones su expresión facial cambia a WTF!.
Aviso: Este crackme forma parte de una serie de pruebas de Yoire.com que todavía está en activo. Lo ético si continuas leyendo este manual es que no utilices la respuesta para completar la prueba sin esfuerzo. 😉
Analizando…
Cargamos el crackme en Ollydbg y vamos a las «Referenced Strings«. Vemos una referencia muy interesante que se llama «checkkey«.
Pinchamos sobre ella y aparecemos aquí:
Vemos una referencia a «GetDlgItemTextA» y depués un Call también interesante, vamos a explorarlo.
Entendiendo la rutina de comprobación del serial
Dentro del Call hay dos bucles, uno realiza una operación con nuestro serial (bucle nombre) y el otro comprueba nuestro serial con «3d34273130276a» dígito a dígito (bucle comprobación).
MOV EDX,10006000 --> EDX = "3d34273130276a"
...
MOV AL,BYTE PTR DS:[ECX] --> AL = 1ºdígito serial xoreado
CMP AL,BYTE PTR DS:[ECX+EDX] --> AL = 1ºdígito de EDX?
JNZ SHORT 1000105A --> Si no son iguales bad boy
INC ECX
TEST AL,AL
JNZ SHORT 1000104A --> bucle
Ejemplo para «deurus».
Nombre: d e u r u s Ascii hex: 64 65 75 72 75 73 XOR 55: 31 30 20 27 20 26
Serial XOReado para deurus sería = 313020272026 que obviamente se aleja bastante de 3d34273130276a.
Por suerte XOR es una función reversible por lo que si revertimos 3d34273130276a nos dará el serial correcto.
Serial correcto XOReado: 3d 34 27 31 30 27 6a
XOR 55: 68 61 72 64 65 72 3F Valor ascii: h a r d e r ?
Warning: This challenge is still active and therefore should not be resolved using this information. Aviso: Este reto sigue en activo y por lo tanto no se debería resolver utilizando esta información.
Few years ago, I made the tool ART (Android Reverse Engineering) for automate the process of reverse android program, but I have to admit that APK Studio is a great tool or just a great alternative. This crackme is for the challenge Mobile 1 of canyouhack.it.
Decompiling
The crackme is given at Google Play, so the first step is to install and recover the APK for decompiling. The latter, I leave to you. Open the victim with APK Studio and view the content of Mobile1.java
Analyzing the code, we view that the correct password is “The*********r”.
En Parque Jurásico (1993), la informática no es solo un elemento narrativo, es una pieza clave del suspense y del conflicto. A diferencia de otras películas donde las pantallas muestran interfaces ficticias o visualmente espectaculares pero irreales, Parque Jurásico opta por una aproximación sorprendentemente sobria y auténtica.
Durante bastantes escenas, se nos muestran terminales, ventanas de código y comandos que, lejos de ser decorativos, pertenecen a sistemas reales utilizados por programadores profesionales de principios de los años 90. Este detalle, que puede pasar desapercibido para el público general, resulta especialmente interesante desde un punto de vista técnico. En otras palabras, el trabajo de producción es excelente y destaca como una de las películas más respetuosas con la informática real de su época.
No es “código de película”: es software real
Uno de los puntos más interesantes es que el código que aparece en pantalla no fue escrito para la película. No hay pseudocódigo, ni pantallas diseñadas solo para quedar bonitas en cámara. Lo que se ve es software real, ejecutándose en el entorno Macintosh Programmer’s Workshop (MPW), el kit oficial de Apple para desarrolladores en aquellos años. El sistema operativo que se reconoce es un Macintosh clásico (System 7) corriendo sobre máquinas de la serie Quadra, auténticos pepinos para la época. Vamos, que cuando John Hammond decía aquello de «no hemos reparado en gastos», también iba en serio en lo informático.
«No hemos reparado en gastos»
En este punto no se le puede reprochar demasiado a la película. En líneas generales es bastante fiel a la novela, aunque la resolución del problema de seguridad se aborda de forma distinta. En el libro es el ingeniero Ray Arnold quien detecta el fallo y consigue reconducir la situación. En la película, sin embargo, el personaje desaparece cuando va a los barracones a restablecer la corriente del parque, con el resultado que todos conocemos.
Lo curioso es que muchos personajes sí cambian de forma notable con respecto al libro, el niño es mayor y más friki de los ordenadores, Ray Arnold no muere y acaba salvando la situación, o Gennaro es más atlético y bastante más valiente. Sin embargo, el gran disparate técnico permanece intacto.
En la novela se menciona de pasada a un equipo de informáticos de Cambridge que supuestamente colaboró en el diseño del software. Aun así, la puesta en marcha y la explotación del sistema recaen prácticamente en una sola persona, Dennis Nedry. Evidentemente, tanto al libro como al guion les viene de perlas que todo dependa de una única persona para que el desastre sea posible, pero cuesta aceptar que en un parque donde todo está duplicado, el control informático central dependa de una sola persona.
Curiosamente, en uno de los monitores de Nedry se puede ver una foto de Oppenheimer con la frase «Beginning of baby boom», de la que podemos sacar la conclusión de que Nedry es perfectamente consciente de que su trabajo puede tener consecuencias catastróficas e irreversibles. También es un maravilloso guiño del equipo de producción que nos está indicando exactamente donde se va originar el desastre.
Al final, Parque Jurásico no va de dinosaurios, ni siquiera de genética. Va de personas. Y, más concretamente, de personas con demasiado poder y muy pocos compañeros de equipo y poca supervisión.
Desde el punto de vista informático, la película es casi entrañable. Todo es serio, profesional y real… hasta que descubrimos que el sistema más complejo jamás construido depende, en la práctica, de un solo programador cabreado, mal pagado y con demasiadas líneas de código en la cabeza. Ningún comité de arquitectura, ninguna auditoría externa, ningún segundo par de ojos. Solo Dennis Nedry y su teclado. ¿Qué podía salir mal?
Lo curioso es que ni la película ni el libro se molestan en disimularlo demasiado. Te hablan de sistemas redundantes, de seguridad, de control absoluto… pero el corazón digital del parque es un castillo de naipes. Eso sí, un castillo de naipes programado en máquinas de primera, con software real y pantallas que hoy siguen pareciendo más creíbles que muchas producciones actuales.
Quizá por eso Parque Jurásico envejece tan bien. Porque, incluso cuando se equivoca, lo hace con honestidad. No intenta venderte magia disfrazada de tecnología. Te muestra ordenadores de verdad, código de verdad y errores muy humanos. Y al final, tanto en la novela como en la película, el mensaje es el mismo, puedes clonar dinosaurios, diseñar parques imposibles y rodearte de la mejor tecnología del mundo, que si todo depende de una sola persona, tarde o temprano, el sistema se vendrá abajo.
Y no, el problema no eran los dinosaurios, nunca lo fueron.
Hoy vamos a enfrentarnos a cuatro retos de esteganografía relativamente sencillos, y digo relativamente, debido a que hay tantas formas de esconder información en un archivo, ya sea imagen, vídeo o sonido, que afrontarlos suele ser desesperante. Las cuatro imágenes son aparentemente las mismas que la que se ve en portada.
Una buena práctica cuando te enfrentas a retos stego de tipo imagen es realizar una búsqueda inversa. Una búsqueda inversa consiste en buscar la imagen original mediante buscadores especializados como TinEye o Google. Si conseguimos la imagen original podemos resolver el reto simplemente comparando o nos puede dar una idea del tipo de modificación por su diferencia de tamaño, colores, degradados, etc.
Stego 1
Descargamos la imagen del reto. Se trata de una imagen JPEG de 526×263 y 76.6 KB (78445 bytes). Su hash SHA1 es «89aed5bbc3542bf5c60c4c318fe99cb1489f267a«
Realizamos una búsqueda inversa de la imagen y encontramos sin dificultad la imagen original mediante TinEye.
Por lo que vemos ha cambiado el tamaño de 78447 bytes a 78445 bytes y su hash SHA1 tampoco coincide obviamente, lo que nos confirma que ha sufrido alguna modificación. Echando un vistazo con un editor hexadecimal te puedes volver loco por lo que vamos a realizar una comparación mediante la herramienta online DiffNow.
Al realizar la comparación sale a relucir lo que buscamos. La clave es una simple cadena de texto.
Stego 2
Lo primero es realizar de nuevo la comparación.
Imagen
Tamaño
SHA1
Original
78447 bytes
8924676317077fc07c252ddeec04bd2a0ecfdda4
imagen2.jpeg
116386 bytes
7641e3906f795c137269cefef29f30fcb9cb1b07
Como vemos, la imagen ha aumentado significativamente, de 76,6 KB a 113 KB. Cuando el aumento de tamaño llama la atención normalmente tenemos otro archivo insertado. Lo primero que suelo hacer yo es fijarme si ha sido modificado el final del archivo con un editor hexadecimal. Los bytes de cola de un archivo jpg/jpeg son FFD9 y en este caso no vemos modificación alguna al final del archivo. Si el archivo no está al final requiere realizar una búsqueda más exhaustiva. Para estos casos tengo una herramienta de creación propia que se llama Ancillary y que sirve para buscar cierto tipo de archivos dentro de otros como imágenes, documentos de Office, Open Office, pdf, etc. Ancillary encuentra otro jpg que es el que le daba el peso extra y que vemos a continuación. La clave es el título de la película (ojo a las mayúsculas/minúsculas).
Stego 3
El tercer reto parece que tiene algún error debido a que el archivo coincide completamente con el original. Pienso que se ha subido la imagen original por error. Se lo he comunicado al admin del dominio y si algún día obtengo respuesta actualizaré la entrada.
Imagen
Tamaño
SHA1
Original
78447 bytes
8924676317077fc07c252ddeec04bd2a0ecfdda4
imagen3.jpeg
78447 bytes
8924676317077fc07c252ddeec04bd2a0ecfdda4
Actualización 21/08/2016
Al parecer, la solución de este reto es llegar a la conclusión de que la imagen no está modificada. La respuesta del Administrador de la web así lo confirma.
desingsecurity [at] gmail [dot] com – Sorry about the delay, is precisely what is intended with that challenge, they can determine if the image is changed or not , the challenge was solved you . We’ll be equal way improving this point.
Greetings and Thanks
Stego 4
Lo primero es realizar de nuevo la comparación.
Imagen
Tamaño
SHA1
Original
78447 bytes
8924676317077fc07c252ddeec04bd2a0ecfdda4
imagen4.jpeg
93174 bytes
a6329ea4562ef997e5afd067f3b53bdab4665851
Al igual que en el caso dos el tamaño ha aumentado significativamente de modo que miramos al final del archivo y esta vez si vemos que hay insertado unos bytes tras el final del jpg (recordemos FFD9)
El archivo tiene pinta de ser una hoja de cálculo de Open Office o Libre Office según indica la palabra «spreadsheet«. Lo abrimos con Excel y tras analizar la maraña de datos enseguida vemos una clave que llama la atención.
Hoy analizamos Copycat, un thriller psicológico de 1995 que, como muchas películas de la época, no pudo resistirse a incorporar elementos tecnológicos que, vistos desde una perspectiva actual, nos sacan una sonrisa. Vamos a desmontar algunos gazapos tecnológicos y curiosidades relacionadas con los sistemas informáticos que aparecen en la película.
El escritorio de tres pantallas: ¿el futuro en 1995?
La protagonista, la Dra. Helen Hudson (Sigourney Weaver), trabaja en un escritorio con tres pantallas, algo futurista para la época. En 1995, esto no era tan común como hoy en día. Para lograrlo, probablemente necesitaría tres ordenadores conectados de forma independiente, ya que los sistemas operativos y hardware de la época no solían soportar múltiples monitores en una sola máquina. Esto plantea preguntas interesantes sobre la logística de su set-up: ¿Cómo sincronizaba su trabajo entre tres PCs?
Un detalle curioso es que, en algunas tomas, se distingue la marca Compaq en los equipos. Compaq era una de las compañías líderes en la fabricación de ordenadores personales durante los 90 y conocida por sus soluciones de alta calidad. Este dato refuerza la idea de que el set-up de Helen estaba diseñado para representar lo último en tecnología de la época, aunque hoy resulte un tanto rudimentario. La elección de Compaq no es casual: en ese momento, era sinónimo de equipos potentes, usados tanto en oficinas como en entornos domésticos avanzados.
Internet y la magia de los módems
En una escena, Helen navega por internet con lo que suponemos es un módem de 28.8 kbps (o como mucho, un flamante 33.6 kbps, tecnología de vanguardia allá por 1995). Hasta ahí, vale. Sin embargo, la fluidez de su conexión sorprende: carga archivos, recibe correos y no se queda esperando con una pantalla de “Conectando…”. Pero lo mejor llega cuando, estando conectada, ¡suena el teléfono! En la realidad, esto cortaría la conexión o comunicaría, a menos que tuviera dos líneas telefónicas (algo raro en domicilios particulares de la época) o algún dispositivo milagroso que no conocemos.
¿Qué sistema operativo usa?
Aunque no se distingue claramente el sistema operativo, vemos una interfaz gráfica con ventanas y una consola de comandos. Esto podría ser un guiño a Windows 3.1 o Windows 3.11, ya maduro en esa época aunque la interfaz no termina de encajar. Sin embargo, también podría ser una mezcla ficticia para hacer que el entorno luciera “tecnológico” sin comprometerse demasiado con la realidad. Detalle curioso: en los 90, las películas solían personalizar las interfaces para no tener problemas legales.
El email como el epicentro de la tecnología
En los 90, el email era el rey. En las películas, los escritorios siempre tenían un gran icono de correo (a menudo animado, porque lo cool siempre parpadeaba). En Copycat, Helen recibe un correo con un archivo AVI de unos 30 segundos, lo cual plantea otra duda técnica: ¿Cuánto espacio ocupaba ese archivo en 1995?
Un AVI de 30 segundos probablemente tendría una resolución baja (320×240 píxeles o menos) y una tasa de compresión eficiente para la época, pero aun así podría pesar entre 2 y 5 MB, dependiendo de la calidad del audio y vídeo. Eso hubiera supuesto una odisea por email, ya que los servidores de la época limitaban los adjuntos a unos pocos cientos de KB. ¿Quizás el villano usó un protocolo privado para saltarse las restricciones?
Tomorrow.AVI
Tras recibir un inquietante archivo AVI, la protagonista llama a la policía, lo que desencadena una conversación cargada de decisiones tecnológicas cuestionables:
«¿Cómo le han enviado esto?» / «Consiguiendo su dirección de internet»: El archivo es descrito como enviado a través de «su dirección de internet», un término extraño para la época en la que lo habitual habría sido referirse al correo electrónico. Esto refleja un intento de sonar sofisticado sin usar los términos correctos.
«¿No podríamos localizarlo?»: La respuesta de los policías es que no pueden rastrear el origen del archivo «a no ser que esté conectado». Sin embargo, incluso en 1995, las cabeceras de los emails contenían suficiente información para rastrear el servidor de origen, aunque la práctica era más rudimentaria que en la actualidad. Ignorar esto parece una licencia creativa del guion o un concepto equivocado de localizar asociándolo quizá a las llamadas telefónicas.
«Es demasiado grande para pasarlo a disco»: Aquí surge el principal obstáculo: el archivo AVI es considerado «demasiado grande» para transferirlo a un disquete de 3,5 pulgadas (con una capacidad máxima de 1,44 MB). Aunque esto tiene sentido desde una perspectiva técnica, resulta extraño que fuera posible enviarlo por email en primer lugar, dado que los servidores de correo de la época tenían limitaciones más estrictas que un disquete. Esto sugiere una inconsistencia en la lógica tecnológica de la escena.
«Lo pasaremos a vídeo»: Ante la imposibilidad de transferirlo a un disquete, la solución propuesta es convertir el archivo a un formato reproducible en un dispositivo analógico (probablemente una cinta VHS) para transportarlo físicamente. Aunque esta decisión es plausible dentro de las limitaciones tecnológicas de la época, omite soluciones más digitales, como volver a enviarlo por email (¿acaso la policía no tenía correo electrónico?). Además, surge la pregunta de por qué no se recurre a los forenses técnicos de la policía (o del FBI) para analizar el disco duro, quienes, curiosamente, no aparecen en ningún momento de la película.
«Oh, Dios. ¿Cómo sabes todas estas cosas?» / «Malgasté mi juventud en los salones de videojuegos»: Esta frase añade un toque humorístico, pero no tiene relación alguna con las habilidades necesarias para resolver el problema en cuestión. Más bien, refuerza la desconexión entre los diálogos y las acciones tecnológicas presentadas.
Conclusión
Copycat (1995) es un buen ejemplo de cómo el cine de los 90 abordaba la tecnología con una mezcla de admiración y confusión. Desde la exageración de tener tres monitores en el escritorio de Helen hasta la torpe gestión del archivo Tomorrow.AVI, la película refleja tanto las limitaciones tecnológicas de la época como las libertades creativas de los guionistas.
En el caso del archivo AVI, los personajes deciden que no se puede gestionar digitalmente y optan por convertirlo a vídeo analógico, ignorando soluciones más simples como volver a enviarlo por correo electrónico (suponiendo que fuera posible). Este detalle, combinado con la ausencia aparente de personal técnico en la policía, subraya una desconexión entre la narrativa y las capacidades reales de la tecnología, incluso para 1995.
Aunque estos detalles pueden parecer cómicos 30 años después, forman parte del encanto de un cine que imaginaba el futuro sin comprender del todo su presente. Más que errores, son un recordatorio de cómo la tecnología ha evolucionado y de cómo nuestra percepción de ella también lo ha hecho.